Nicolás Buenaventura, maestro de la vida.
Una de las cosas que más duelen de la muerte de una persona querida, es la imposibilidad de volver a hacer cosas con ella, de poder compartir o decirle lo que uno siente. Eso es lo que duele tanto de la muerte de Nicolás Buenaventura Alder, no buscamos el tiempo para contarle cuanto le estimábamos.
Nicolás era descendiente de una prolífica familia vallecaucana, que nos regaló a hijos tan valiosos como Enrique Buenaventura (Gran Maestro del Teatro Colombiano), Alejandro Buenaventura (Gran Actor Colombiano) o Nicolás Buenaventura Vidal (Estupendo Cuentero).
Este rebelde, que cumpliría 91 años el 25 de Noviembre próximo, nació en Cali y fue la encarnación de la insubordinación, del discernimiento y de la reflexión responsable. Paradójicamente fue uno de los primeros en abordar y asumir la lucha de los Corteros en el Valle del Cauca. Durante décadas fue luchador social y militante comunista, llegando a tener grandes responsabilidades dentro del partido.

Así como asumió con gran seriedad y compromiso sus encargos en el partido, principalmente como “Educador para la Revolución” en algún momento de la vida asumió una posición disidente del partido, cuyos argumentos dejó a las generaciones en su libro: “Qué pasó, camarada?” (1 992). En él dejó expreso su legado sobre el papel del educador para la democracia y para la paz, con toda la autoridad que le dio ser el educador de tantas generaciones de rebeldes. Trabajó en el Ministerio de Educación Nacional, la Secretaría de Educación Distrital, las Universidades Javeriana y Pedagógica Nacional, siendo referente obligado a nivel nacional e internacional en el tema de “educación para la paz”.
Lo conocí por virtud de Mauricio Rodríguez, quien le había invitado a dirigir unas palabras en el lanzamiento del Congreso de la Asociación Nacional de Estudiantes de Educación Secundaria –ANDES-. Parecía, antes de tomar la palabra un anciano débil e inofensivo. Se paró algo encorvado y tomó la palabra. Su dificultad para hablar (por su edad) en vez de convertirse en un inconveniente, garantizó que hiciéramos el esfuerzo necesario para tratar de entender “que quería decir el viejo”. Pues resulta, que “el viejo” nos regaló parte de su sabiduría llevándonos, con sus dotes de pedagogo a entender la importancia de la paz… no de la paz de vencedores y vencidos, no de la Paz del arrasamiento -la Pax Romana-, sino de la paz de la igualdad y la educación.
Murió el 13 de Octubre un gran hombre, un meticuloso obrero, un coloso luchador, un maestro de maestros, un rebelde, un bondadoso ser humano y un gran amigo. Se fue en silencio, sin hacer bulla, tal y como trabajo toda su vida. Los grandes medios no registraron nada, me enteré de su muerte por una columna tardía de Francisco Cajiao, que sabía de su valía y por ello lo llevó como su Asesor en la Secretaría de Educación Distrital.
Con Mauricio permanentemente nos prometíamos visitarlo, no lo hicimos…eso duele! , pero a pesar de ello tenemos la claridad de que Nicolás sembró en nuestro espíritu y en el de muchas generaciones, esas semillas de generosidad, libertad, inconformismo y justicia, que garantizarán un país mejor.
Eduardo Gómez
Dr. Jekyll
gomezceron@terra.com.co
Fotografías: Luis Fernando Jaramillo, Familia Buenaventura Alder








Hombre Eduardo, no sabía de la muerte de Nicolás, tuve la ocasión de ser su alumno cuando era dirigente del sindicato de trabajadores del incora y andábamos de lleno ayudando a organizar gente sin tierra para hacer de hecho la reforma agraria que le negaron al país; éramos agrónomos, veterinos, técnicos desaprovechados, gente formada para el trabajo de campo y Nicolás nos habló de la necesidad de juntar teoría y práctica. Nos contó el caso de un pretensioso profesor de geometría que enseñaba orgulloso los nombres de unos triángulos puyudos como palillos de dientes, pero un día tuvo con vergüenza propia que recurrir a un maestro albañil y analfabeta que en tres minutos le dijo con la precisión científica de la experiencia práctica, cuántos azulejos requería la remodelación de su baño,
buen viaje al viejo, al maestro,
javier orozco peñaranda
Colectivo de colombianos refugiados en asturias-esp.
Comentario by javier orozco — Miércoles, 5 de Noviembre de 2008 12:31 pm
Lamentamos no haber aprovechado más su sabiduria, sufrimos por no haberle dicho todo lo que lo queremos. Tu comentario retrata perfectamente quien ers Nicolás. Gracias por el comentario Javier.
Comentario by gomezceron — Sábado, 8 de Noviembre de 2008 10:58 pm
Me encuentro realizando un trabajo de investigación sobre un teatro independiente de vanguardia argentino que se llamó Fray Mocho. En una de sus extensas giras llegó a Santiago de Chile en 1954 y allí se habría encontrado con Nicolás Buenaventura Alder que aparentemente se enontraba participando de un encuentro de las juventudes latinoamericanas por la Paz. Al regresar a Colombia publicó un texto sobre el teatro, del cual tengo el recorte pero no puedo identificar el diario. Aparentemente Nicolás habría iniciado gestiones para que Fray Mocho visitara Bogotá sin que esta pudiera concretarse. Si tuvieras algún tipo de información que complementara esta, sería de mucha utilidad para precisar esta relación en el libro. Muchas gracias.
Marcos Britos
proyectofraymocho@yahoo.com.ar
Buenos Aires
Argentina
Comentario by Marcos — Sábado, 17 de Enero de 2009 11:32 pm
los felicitossssssssssssssssss que biografia tan lindaaaaaa
Comentario by laura — Domingo, 25 de Enero de 2009 7:58 pm
Nico nos dejó huerfanos. Nico nos heredo su esperanza y tozudes. Es nuestro deber mantener su legado!
Comentario by Jekyll — Lunes, 2 de Febrero de 2009 2:32 pm
TUVE LA OPORTUNIDAD DE CONOCERA NICOLÀS BUENAVENTURA Y ME PARECIA ESPECIAL INTERESANTE SU CREATIVIDAD E IMAGINACIÒN. EN REALIDAD NO SABIA DE LA MUERTE DE ESTE GRAN PERSONAJE DE LA LITERATURA COLOMBIANA
Comentario by MARTHA LENYS OCHOA AGUIRRE — Viernes, 14 de Agosto de 2009 9:01 pm